Entrevistamos a Begoña García Bernal, secretaria de Estado de Agricultura, Pesca y Alimentación, quien nos cuenta los desafíos y oportunidades de las mujeres en el medio rural y el sector agroalimentario. A pesar de los avances hacia la igualdad y el relevo generacional, aún persisten barreras que limitan su acceso a liderazgo y emprendimiento. Con la ONU declarando 2026 como Año Internacional de la Agricultura, García Bernal destaca la necesidad de políticas públicas con perspectiva feminista, formación, promoción profesional y medidas de conciliación para garantizar un sector más justo, inclusivo y sostenible.
Por: Bárbara Aguayo Martínez, periodista agroalimentaria
El papel de la mujer en el medio rural y en el sector agroalimentario sigue siendo un reto. ¿Qué avances destacaría en materia de igualdad y empoderamiento femenino en el sector?
El avance hacia la igualdad y el relevo generacional en el medio rural sigue siendo un reto prioritario. Aunque se han producido progresos, aún queda mucho trabajo por hacer. Por ello, contamos con una Secretaría de Estado claramente feminista y comprometida con todas las mujeres que participan en cada uno de los eslabones del sector agroalimentario. Nuestro objetivo es apoyarlas, asesorarlas e impulsarlas, garantizando el reconocimiento de su trabajo, visibilizando su aportación y asegurando que dispongan de las mismas oportunidades y reconocimientos que los hombres.
En este contexto, cobra especial relevancia que la ONU haya declarado 2026 como Año Internacional de la Agricultura, una oportunidad para rendir homenaje a las mujeres del sector y, al mismo tiempo, reivindicar su papel esencial. Las mujeres del ámbito rural y agroalimentario siguen enfrentándose a importantes barreras, como los techos de cristal, que dificultan su acceso al emprendimiento, a la toma de decisiones y a posiciones de liderazgo.
El cambio real solo será posible cuando las mujeres ocupen espacios de poder y liderazgo, dirijan organizaciones agrarias, empresas agroalimentarias y cooperativas. Para avanzar en esta dirección, es imprescindible reforzar las políticas públicas con perspectiva feminista y apostar decididamente por la formación, el relevo generacional, la promoción profesional y las medidas de conciliación, creando así un sector más justo, inclusivo y sostenible.
El relevo generacional es otro de los grandes desafíos del campo. ¿Qué medidas está impulsando el misterio para atraer a los jóvenes a la actividad agraria?
El relevo generacional es uno de los principales desafíos del sector agrario y, para abordarlo con eficacia, el primer paso es escuchar. Desde el Ministerio de Agricultura lo hacemos activamente. El estudio Juventud española y sector primario, realizado recientemente, pone de manifiesto que, pese a las dificultades existentes, el sector agroalimentario cuenta con un enorme potencial que las personas jóvenes saben identificar. En concreto, destacan tres ámbitos especialmente atractivos: el emprendimiento, el respeto y cuidado del medio ambiente y la innovación.
El estudio también refleja diferencias complementarias en la manera de entender el futuro del sector. Mientras los jóvenes subrayan la incorporación de la tecnología y la automatización, las jóvenes ponen el acento en la transformación sostenible. La combinación de ambas visiones puede dar lugar a un modelo productivo referente en Europa: más moderno, sostenible, competitivo y socialmente transformador. En este proceso, la formación profesional desempeña un papel clave, ya que invertir en formación es invertir en el futuro del sector agroalimentario.
Entre las medidas impulsadas por el ministerio destaca el Programa Cultiva, una iniciativa pionera financiada por el MAPA que fomenta la transmisión de conocimientos prácticos mediante estancias formativas de jóvenes en explotaciones modelo. Asimismo, se han reforzado los instrumentos de apoyo financiero, como el Instrumento Financiero de Gestión Centralizada, que facilita el acceso a préstamos garantizados con fondos europeos, y la línea de ayudas MAPA-ICO-SAECA junto a las subvenciones de los avales de SAECA, fundamentales para mejorar la liquidez y viabilidad de las explotaciones de jóvenes agricultores y ganaderos.
Por último, conscientes de las dificultades de acceso a la tierra, se han impulsado grupos de trabajo centrados en la movilización de tierras agrarias infrautilizadas, con el objetivo de recuperar terrenos abandonados y promover su aprovechamiento agrícola y ganadero sostenible, atendiendo a su potencial socioeconómico, ambiental y climático.
De cara al futuro, ¿cuáles son las prioridades estratégicas que marcarán la hoja de ruta del ministerio y de la secretaria de Estado en los próximos años?
Tenemos por delante muchos retos y desafíos, todos prioritarios y esenciales para asegurar el futuro del sector agroalimentario español.
Quiero dejar una cosa clara, el campo sí tiene futuro. Pero ese futuro depende, en gran medida, de las decisiones que se tomen en las instituciones regionales, nacionales y europeas.
Hay que legislar, sí, y tenemos que hacerlo de la mejor manera: apostando por el sector, apoyando a las y los profesionales, protegiendo la agricultura familiar. Además, este es el mejor camino que existe para mantener vivo el mundo rural y nuestro ecosistema.
En el ministerio de Agricultura tenemos experiencia, conocimiento y herramientas; tenemos el poder y la capacidad de mejorar lo ya creado, de generar y construir de nuevo; y de trabajar por una voz fuerte y sólida como la del campo. Creemos en las ganaderas y agricultores, en la Política Agraria Comunitaria, en la innovación y digitalización, en la seguridad alimentaria y en el sector primario español.
Por eso, nuestras prioridades estratégicas en los próximos años estarán centradas en garantizar la sostenibilidad del sector, facilitar el relevo generacional, impulsar la incorporación de la mujer, fomentar la innovación y la digitalización, y fortalecer la sanidad animal y vegetal. Seguiremos trabajando con los profesionales del sector, escuchando sus necesidades, apoyando sus proyectos y asegurando que las políticas públicas respondan a la realidad que demanda el territorio.
En definitiva, nuestra hoja de ruta se basa en apoyar, proteger y potenciar el sector agroalimentario español, porque un campo fuerte y sostenible es la base de un futuro próspero para España y Europa.


