Rocío Guerrero Amate. Responsable del Departamento Técnico de Campojoyma. Ingeniera técnica agrícola, licenciada desde 2003. Comenzó su trayectoria profesional en Vegacañada, donde trabajó como técnico de asesoramiento de cultivos durante cinco años (2003-2008).
Desde 2008 forma parte del equipo de Campojoyma, empresa pionera en producción ecológica, donde actualmente es responsable del Departamento Técnico. Natural de Almería, su carrera está marcada por un fuerte compromiso con la sostenibilidad, la innovación y el desarrollo humano en el entorno agrícola.
¿Por qué se decidió por la ingeniería?
Vivir en Almería, cuna de los invernaderos y referente en agricultura intensiva, me brindó una oportunidad única para desarrollar esta bonita profesión sin alejarme de mis raíces ni del arraigo familiar. Desde siempre me ha atraído el mundo agrícola, no solo por su componente técnico, sino también por el trato humano con personas tan humildes y trabajadoras. Estudiar Ingeniería Técnica Agrícola fue una forma de unir vocación, entorno y valores personales.
¿Qué le apasiona más de su trabajo?
Me apasiona que es una profesión dinámica, donde la variabilidad climatología, la presión constante de plagas y enfermedades, la volatilidad de los mercados y los avances constantes en I+D hacen que cada día se presente como un reto diferente y fomente la constante formación. Me apasiona también el trato diario con agricultores y equipos de trabajo que me enriquecen tanto a nivel profesional como humano.
¿Percibe que son cada vez más compañeras las que se animan a desarrollar su profesión en la ingeniería?
Sí, afortunadamente cada vez hay más mujeres que se incorporan a la ingeniería, también en el ámbito agrícola. Aunque aún queda camino por recorrer, es alentador ver cómo las nuevas generaciones vienen con fuerza, con formación y con una visión renovada. Creo que es muy importante visibilizar el trabajo de las mujeres en este sector para seguir rompiendo estereotipos y demostrar que la ingeniería es una profesión para todos.
Campojoyma es firme defensora de la igualdad en todos los ámbitos, pero sin duda en el empresarial y el entorno laboral, ¿cómo se traduce en el desarrollo de las funciones de los trabajadores? ¿Cómo lo vive usted?
En Campojoyma, la igualdad es una realidad que se vive cada día. Se valora el talento, la profesionalidad y el compromiso por encima de cualquier otra condición. A lo largo de todos estos años he tenido la oportunidad de desarrollarme profesionalmente en un entorno donde se respetan las ideas, se fomenta el trabajo en equipo y se da espacio a la evolución individual y colectiva. Nunca se ha visto frenado mi crecimiento en la empresa a pesar de haber tenido que conciliar mi vida laboral y personal. Es muy satisfactorio formar parte de una empresa que apuesta por la sostenibilidad, no solo en lo agrícola, sino también en lo humano. Poder crecer profesionalmente sin renunciar a lo personal es algo que valoro profundamente y que no es tan habitual encontrar.


