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Isabel Bombal Díaz: “La igualdad se ha convertido en un elemento estratégico para la competitividad del sector”

¿Qué aportan foros como el que organiza cada año el Proyecto MujerAGRO, consolidado como un espacio de defensa de la igualdad y de visibilización de las mujeres agroprofesionales?

Foros como el que impulsa el Proyecto MujerAGRO son mucho más que un espacio de debate: se han consolidado como un punto de encuentro imprescindible para impulsar la igualdad de oportunidades y visibilizar el trabajo de las mujeres en el sector agroalimentario.

Además de dar voz a referentes femeninos que inspiran a nuevas generaciones, estos encuentros permiten identificar los desafíos que aún persisten, como la infrarrepresentación de las mujeres en los puestos de toma de decisiones, las dificultades para emprender o los retos de la conciliación. Al mismo tiempo, facilitan el intercambio de buenas prácticas y el establecimiento de alianzas que contribuyen a acelerar la transformación del sector.

La trayectoria y consolidación del Foro MujerAGRO evidencian que la igualdad ha dejado de ser una cuestión complementaria para convertirse en un elemento estratégico de competitividad, innovación y sostenibilidad. En este sentido, el foro no solo invita a la reflexión, sino que fomenta el compromiso y la acción e impulsa iniciativas que contribuyen a construir un sector agroalimentario más diverso, inclusivo y preparado para afrontar los desafíos del futuro.

“La igualdad ha dejado de ser una cuestión complementaria para convertirse en un elemento estratégico de competitividad, innovación y sostenibilidad”

¿Cómo valora el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación este tipo de iniciativas?

Desde el ministerio valoramos muy positivamente todas aquellas iniciativas que contribuyen a avanzar en los objetivos estratégicos que llevamos impulsando desde hace años, como la igualdad de oportunidades en el medio rural, el liderazgo femenino, el emprendimiento, la innovación y el relevo generacional.

En este sentido, el Foro MujerAGRO responde a varias de nuestras líneas de actuación, entre ellas la visibilización del liderazgo femenino a lo largo de toda la cadena agroalimentaria, el fomento del emprendimiento y la innovación liderados por mujeres y el impulso de una mayor presencia femenina en los órganos de decisión, especialmente en las cooperativas.

Este compromiso se materializa, además, en políticas y programas concretos. Entre ellos destacan las convocatorias de subvenciones dirigidas a entidades de mujeres rurales de ámbito nacional para financiar actividades de formación en emprendimiento, digitalización, gobernanza o acceso a financiación; los Premios de Excelencia a la Innovación para Mujeres Rurales, que reconocen proyectos empresariales y sociales impulsados por mujeres rurales; y el programa Crecemos Juntas, que ofrece mentorización, formación y acciones de visibilización dirigidas a emprendedoras rurales.

Isabel Bombal Díaz durante una conferencia. / Foto: MAPA

Desde la perspectiva del ministerio, iniciativas como el Foro MujerAGRO constituyen una herramienta muy importante para acelerar la modernización del sector agroalimentario, fortalecer el liderazgo femenino, generar referentes para las nuevas generaciones y avanzar hacia una igualdad real en el medio rural, complementando las políticas públicas de desarrollo rural, innovación y relevo generacional.

¿Qué papel desempeña la Dirección General de Desarrollo Rural, Innovación y Formación Agroalimentaria en el impulso de la igualdad en el sector agroalimentario?

En la Dirección General de Desarrollo Rural, Innovación y Formación Agroalimentaria consideramos que la igualdad es un eje estratégico que nos permite, como sociedad, avanzar hacia un mundo rural más sostenible, inclusivo y competitivo.

En el ámbito agrario, aunque las mujeres representan el 32 % de las personas titulares de explotaciones y cerca del 30 % son jefas de explotación, sus explotaciones suelen presentar, de media, una menor dimensión y productividad que las gestionadas por hombres. No obstante, las mujeres destacan por su capacidad emprendedora y por su papel fundamental en la diversificación económica y la generación de nuevos proyectos en el medio rural.

Conscientes de esta realidad, trabajamos para reducir las barreras que limitan la participación plena de las mujeres y favorecer su incorporación, permanencia y liderazgo en el sector agroalimentario.

Para ello, el ministerio desarrolla distintas políticas orientadas a promover la igualdad de género en el medio rural. Entre ellas destaca la incorporación de la perspectiva de género en el Plan Estratégico de la PAC 2023-2027, que contempla incentivos específicos para favorecer la incorporación de mujeres a la actividad agraria, como un incremento del 15 % en las ayudas dirigidas a jóvenes agricultoras y la posibilidad de que las comunidades autónomas prioricen a las mujeres en determinadas líneas de apoyo vinculadas a la modernización, la formación, las inversiones y el desarrollo rural.

Otra medida relevante es el impulso a la titularidad compartida de las explotaciones agrarias, que en julio de 2026 alcanzó un total de 1.650 explotaciones inscritas, principalmente en Castilla y León, Castilla-La Mancha y Extremadura. Además, el ministerio mantiene ayudas económicas específicas para estas explotaciones, que en 2025 beneficiaron a 1.194.

Otra línea de trabajo fundamental es la generación de conocimiento mediante estudios estratégicos sobre la situación de las mujeres en el medio rural y el sector agrario, como el Diagnóstico de la Igualdad de Género en el Medio Rural (2021) o el Diagnóstico de la mano de obra agraria con perspectiva de género (2025). La recopilación y el análisis de datos específicos resultan esenciales para diseñar políticas públicas más eficaces, reducir las brechas existentes y avanzar hacia un desarrollo rural más igualitario e inclusivo.

Asimismo, este año se ha puesto en marcha el Grupo Focal de Mujeres en la Actividad Agraria (GFMAA), integrado por 40 personas expertas de distintos ámbitos del sector agrario, con el objetivo de identificar, analizar y priorizar soluciones prácticas, viables y transferibles que faciliten la incorporación y permanencia de las mujeres en la actividad agraria y contribuyan a reducir las brechas de género.

“Las mujeres representan el 32 % de las personas titulares de explotaciones y cerca del 30 % son jefas de explotación

¿En qué aspectos se ha avanzado más en materia de igualdad en el sector agroalimentario?

Actualmente existe una mayor conciencia social e institucional sobre la importancia de la contribución de las mujeres al desarrollo del mundo rural y del sector agrario, una evolución que está permitiendo avanzar de forma progresiva en materia de igualdad dentro del sector agroalimentario.

Entre los principales avances destacan la incorporación de la perspectiva de género en la Política Agraria Común; la aprobación de normas como la Ley de Titularidad Compartida de las Explotaciones Agrarias; y el desarrollo de marcos normativos autonómicos específicos dirigidos a promover los derechos de las mujeres rurales. Entre ellos se encuentran el Estatuto de las Mujeres Agricultoras del País Vasco, el Estatuto de las Mujeres Rurales de Castilla-La Mancha, el Estatuto de las Mujeres Rurales de Asturias y el Estatuto de las Mujeres Rurales y del Mar. Estas iniciativas han contribuido a reconocer derechos profesionales y a promover una mayor participación de las mujeres en los órganos de representación y decisión del sector.

Los datos reflejan una evolución positiva en los últimos años, con un incremento de la presencia de mujeres como titulares y jefas de explotación. También se observa un avance progresivo, aunque todavía gradual, en el acceso de las mujeres a puestos de liderazgo y representación, con una presencia creciente en los consejos rectores y órganos de decisión de las cooperativas agroalimentarias.

¿En qué ámbitos queda más camino por recorrer?

A pesar de los avances logrados, la igualdad en el sector agroalimentario continúa afrontando retos, especialmente en el acceso de las mujeres a los espacios de decisión y liderazgo. Su presencia en la población activa agraria se sitúa en el 26,2 %, y las explotaciones gestionadas por mujeres presentan, de media, una menor dimensión territorial y económica que las de los hombres.

También es necesario seguir avanzando en el reconocimiento profesional y económico del trabajo de las mujeres, reduciendo las brechas salariales, la segregación ocupacional y las dificultades derivadas de la carga de cuidados, que pueden limitar sus oportunidades de formación, emprendimiento y liderazgo.

El reto actual es avanzar hacia una igualdad efectiva en el acceso a los recursos, la tierra, los puestos de responsabilidad y el reconocimiento profesional, eliminando las barreras que todavía condicionan la participación plena de las mujeres en el sector agroalimentario.

Isabel Bombal Díaz, directora general de Desarrollo Rural, Innovación y Política Forestal. / Foto: MAPA.

“El reto actual es avanzar hacia una igualdad efectiva en el acceso a los recursos, la tierra, los puestos de responsabilidad y el reconocimiento profesional”

¿Qué políticas se aplican para vincular mujer, igualdad, desarrollo rural e innovación?

Trabajamos para promover la igualdad de oportunidades y fortalecer el papel de las mujeres como agentes clave del desarrollo rural. Para ello, impulsamos medidas relacionadas con el emprendimiento femenino, la innovación, la digitalización, la formación y el liderazgo de las mujeres en el sector agroalimentario.

Entre nuestras actuaciones destacan el apoyo a la incorporación de mujeres a la actividad agraria, la promoción de la titularidad compartida de explotaciones, el respaldo a asociaciones de mujeres rurales y programas como Crecemos Juntas, orientado a fomentar el liderazgo, la visibilidad y el intercambio de experiencias entre mujeres del medio rural.

Además, las políticas de desarrollo rural de la PAC incorporan la perspectiva de género, facilitando el acceso de las mujeres a la innovación, la capacitación y nuevas oportunidades económicas que contribuyan a un medio rural más competitivo, sostenible e inclusivo.

La innovación es clave para el desarrollo de la actividad agroalimentaria. ¿Qué papel están desempeñando las mujeres?

La innovación se ha consolidado como uno de los principales motores de transformación del sector agroalimentario, y la participación de las mujeres resulta esencial para impulsar soluciones más competitivas, sostenibles y adaptadas a los nuevos retos.

En los últimos años, la presencia femenina en la innovación agroalimentaria ha crecido de forma significativa. Cada vez más mujeres lideran proyectos de I+D+i, desarrollan iniciativas emprendedoras, promueven avances tecnológicos y ocupan puestos de responsabilidad en empresas del sector.

Según el informe Mujeres e Innovación 2026, elaborado por el Observatorio de Mujeres, Ciencia e Innovación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, las mujeres representaban el 29,2 % del personal dedicado a actividades de innovación en las empresas españolas en 2024. Además, su presencia entre las personas inventoras continúa aumentando: suponen el 27,8 % del total y el 41 % de las solicitudes internacionales de patente incluyen al menos una mujer en el equipo inventor. En el ámbito agroalimentario, el informe destaca que prácticamente el 100 % de las solicitudes de patentes de prioridad del CSIC en las áreas de Recursos Naturales y Ciencias Agrarias y de Ciencias y Tecnologías de los Alimentos cuentan con al menos una mujer en el equipo inventor, mientras que en Ciencias Agrarias las mujeres superaron el 50 % del liderazgo como inventoras principales en 2024.

El estudio también subraya el papel de las políticas públicas para favorecer una innovación más inclusiva, impulsando el empleo femenino, la estabilidad profesional y una mayor presencia de mujeres en los espacios de liderazgo y toma de decisiones.

Pese a estos avances, el informe señala que persisten desafíos relacionados con el acceso a puestos directivos, la financiación y la visibilidad de referentes femeninos. Por ello, seguir promoviendo la igualdad de oportunidades y el talento de las mujeres resulta fundamental para fortalecer un sistema de innovación más diverso, competitivo y capaz de responder a los retos del futuro.