Solo tres de cada diez explotaciones europeas tienen a una mujer como titular
La titularidad femenina continúa siendo minoritaria en la agricultura europea. De los aproximadamente nueve millones de titulares de explotaciones reconocidos formalmente en la Unión Europea y con derecho a percibir ayudas de la Política Agraria Común, alrededor de 2,9 millones son mujeres. La cifra equivale al 31% del total, según los datos expuestos en el Consejo de Agricultura y Pesca de la UE celebrado este 13 de julio.
La reunión del AGRIFISH ha situado la participación de las mujeres entre los asuntos centrales de la agenda agraria europea, coincidiendo con la celebración en 2026 del Año Internacional de la Mujer Agricultora, declarado por Naciones Unidas. Los ministros han analizado las barreras que dificultan su incorporación, su reconocimiento profesional y su acceso a puestos de liderazgo en el sector agroalimentario.
El Consejo considera necesario aumentar la presencia femenina no solo en la actividad productiva, sino también en los espacios donde se toman las decisiones. Los Estados miembros han coincidido en la necesidad de promover una representación adecuada de las mujeres en los órganos de dirección y fortalecer su participación en el conjunto de la cadena agroalimentaria.
Propiedad, herencia y acceso a las explotaciones
Entre los obstáculos señalados figura la desigualdad en el acceso a la propiedad agraria. Los ministros han destacado la importancia de garantizar las mismas oportunidades para comprar, heredar, crear o asumir la titularidad de una explotación.
El reconocimiento formal resulta decisivo porque condiciona el acceso directo a las ayudas de la PAC, a determinados instrumentos de financiación y a la capacidad de intervenir en la gestión económica de la actividad. La estadística europea refleja, por tanto, algo más que una diferencia numérica: muestra la persistencia de una brecha en el control de los recursos productivos y en el reconocimiento administrativo de las mujeres que trabajan en la agricultura.
La Presidencia irlandesa del Consejo ha planteado este debate con el objetivo de identificar medidas que permitan eliminar barreras, apoyar a una nueva generación de agricultoras y crear unas condiciones en las que el talento, la innovación y el liderazgo puedan desarrollarse con independencia del género.
Los servicios rurales, una condición para avanzar
El Consejo también ha relacionado la participación femenina con la disponibilidad de servicios básicos en el medio rural. El acceso a escuelas infantiles, infraestructuras, conectividad de alta velocidad y recursos públicos adecuados ha sido señalado como un factor esencial para mejorar las oportunidades profesionales y hacer más atractivos y sostenibles los territorios rurales.
La falta de servicios incrementa las dificultades para conciliar la actividad profesional y las responsabilidades familiares, una carga que continúa recayendo de forma desigual sobre las mujeres. Mejorar estas condiciones se considera indispensable para favorecer su permanencia en el territorio, facilitar el relevo generacional y ampliar su participación empresarial y directiva.
Reciprocidad y protección del modelo agroalimentario europeo
La reunión ha abordado también la política comercial agroalimentaria de la UE. Los ministros han solicitado que los acuerdos comerciales vigentes y futuros protejan las indicaciones geográficas europeas en los mercados de terceros países.
Asimismo, han pedido la incorporación de cláusulas de salvaguardia y condiciones que garanticen la reciprocidad y una competencia equilibrada. El Consejo ha vinculado estas exigencias con la defensa de la autonomía estratégica europea, la competitividad de las exportaciones y la protección del valor añadido asociado a los productos con indicación geográfica protegida.
Financiación para la ganadería y las proteínas europeas
Los titulares de Agricultura han analizado igualmente la estrategia europea para la ganadería y el plan de acción sobre proteínas, presentados por la Comisión Europea el pasado 7 de julio. Ambas iniciativas pretenden reforzar la competitividad, la sostenibilidad y la resiliencia de estos sectores, además de reducir la dependencia de proteínas importadas.
Los Estados miembros han advertido de que las dos estrategias necesitarán una financiación suficiente para traducirse en medidas aplicables. También han defendido una oferta proteica más diversificada y han señalado el posible papel de Ucrania dentro de ese abastecimiento.
El debate ha insistido en la necesidad de fortalecer la autonomía estratégica y la seguridad alimentaria de la Unión, sin dejar de avanzar en competitividad, sanidad y bienestar animal.
El dato sobre titularidad femenina deja, sin embargo, uno de los diagnósticos más claros de la reunión: siete de cada diez explotaciones europeas continúan registradas a nombre de hombres. Elevar la presencia de mujeres exige actuar sobre la propiedad, la financiación, los servicios, la representación institucional y el reconocimiento efectivo de su trabajo en el sector agroalimentario.