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“Todavía existen muchos prejuicios: hay quien sigue pensando que el campo es solo para hombres”

Desde el corazón del campo asturiano, Lucía Velasco Rodríguez representa una nueva generación de ganaderas comprometidas con el territorio, el bienestar animal y el futuro del medio rural. En esta entrevista, comparte su experiencia al frente de la explotación, los desafíos del sector y la pasión que impulsa cada día su trabajo en la ganadería.

 Vienes de una familia trashumante. ¿Cuál es el primer recuerdo que tienes ligado al monte y al ganado?
Mis primeros recuerdos son acompañando a mi familia al monte desde muy pequeña. Recuerdo el sonido de los cencerros, madrugar para mover el ganado y pasar horas rodeada de animales y naturaleza. Para mí no era un trabajo, era nuestra forma de vivir y de estar unidos como familia.

 ¿Qué sientes cuando subes el ganado a la montaña cada temporada?
Es una mezcla de emoción, orgullo y también responsabilidad. Es una tradición que viene de generaciones atrás y cada vez que subimos el ganado siento que seguimos manteniendo viva una parte muy importante de nuestra cultura y de nuestras raíces.

 ¿Qué barreras encuentran hoy las mujeres jóvenes que quieren dedicarse a la ganadería?
Todavía existen muchos prejuicios. Hay gente que sigue pensando que este trabajo es solo para hombres. También es complicado por la falta de ayudas reales, la dificultad para conciliar y el sacrificio que exige el campo. Aun así, cada vez hay más mujeres demostrando que somos igual de capaces.

¿Notas un cambio generacional en la forma de entender el papel de la mujer en el campo?
Sí, poco a poco sí lo noto. Las nuevas generaciones tienen una mentalidad más abierta y cada vez se reconoce más el trabajo de las mujeres ganaderas. Antes muchas hacían el mismo trabajo y apenas se veía o se valoraba. Ahora tenemos más voz y más presencia.

¿Qué te gustaría que se reconociera más del trabajo de las ganaderas?
Me gustaría que se valorara el esfuerzo que hay detrás de cada día. No tenemos horarios, trabajamos haga frío, calor o llueva, y muchas veces llevamos el peso de la explotación y también de la familia. Detrás de cada producto del campo hay muchísimo sacrificio.

 ¿Qué necesita el campo asturiano para tener futuro?
Necesita más apoyo real, precios justos y oportunidades para la gente joven. También hace falta que se escuche más a quienes vivimos del campo, porque somos quienes conocemos de verdad las necesidades del medio rural. Sin relevo generacional, muchos pueblos acabarán desapareciendo.

 ¿Qué opinas de cómo se habla del mundo rural desde las ciudades?
Muchas veces se habla sin conocer la realidad. Desde fuera parece todo muy bonito, pero detrás hay muchísimo trabajo y esfuerzo. Creo que hace falta más respeto y más interés por entender cómo vivimos y todo lo que aporta el mundo rural a la sociedad.

 ¿Crees que la sociedad valora realmente de dónde viene lo que come?
Una parte sí, pero todavía queda mucho por concienciar. Muchas personas no saben todo el trabajo que hay detrás de un vaso de leche o de un trozo de carne. El campo es fundamental y deberíamos valorarlo mucho más, porque sin ganaderos y agricultores no habría alimentos en nuestras mesas.