El medio rural no representa atraso, sino potencial: el reto es la igualdad
La última mesa del IX Foro Nacional MujerAGRO, celebrada el 29 de mayo en Ciudad Real, cerró el encuentro con una mirada integral y necesaria sobre el presente y futuro de la igualdad en el entorno rural. Bajo el título “Igualdad en el medio rural, nuevas oportunidades”, reunió a mujeres referentes del ámbito público, técnico y político para analizar qué se está haciendo y qué falta aún por hacer para impulsar una igualdad efectiva en el sector.
Moderada con un enfoque técnico y político, la conversación estuvo protagonizada por Lola Martín Morcillo, coordinadora de Fademur CLM, Mariana de Gracia Canales, viceconsejera de Política Agraria Común y Política Agroambiental; Arantxa Mínguez Sanz, responsable técnica de Igualdad de Cooperativas Agroalimentarias; Tania Lucía Benito, jefa de Área de Seguimiento de Programas en la Secretaría General de Dinamización del Medio Rural (MAPA); y María Antonia Álvaro García, diputada provincial del Área de Igualdad en la Diputación de Ciudad Real.
El dato como punto de partida
Todas las participantes coincidieron en una premisa básica: no se puede transformar lo que no se ve. Por ello, la urgencia de contar con datos desagregados y estudios específicos con perspectiva de género centró buena parte del debate. “Visibilizar la brecha es el primer paso para cerrarla”, afirmó Tania Lucia Benito, quién anunció la próxima publicación de un estudio centrado en la realidad de las mujeres en el campo: “Las mujeres están, pero sus explotaciones siguen siendo menos rentables”, advirtió.
En la misma línea, Arantxa Mínguez señaló que el observatorio de Cooperativas Agroalimentarias sigue revelando la baja presencia femenina en cooperativas y consejos rectores. Añadió que establecer políticas de equidad no solo muestra esta desigualdad, sino que anima a más mujeres a tomar las riendas de sus explotaciones y a confiar en su papel como líderes del sector.
Educación, colaboración y políticas que transforman
El debate dejó claro que el campo es, hoy, un espacio de transformación activa. Así lo expresó María Antonia Álvaro, quien subrayó que el medio rural “no representa atraso, sino un enorme potencial”. Habló de un entorno dinámico en el que se están desarrollando proyectos con mirada de futuro: líneas de ayuda con enfoque de género, programas de dinamización rural y medidas concretas que sitúan a las mujeres en el centro de las decisiones.
Pero para que esas políticas sean realmente efectivas, coincidieron las ponentes, hace falta algo más: educación, conciencia social y compromiso compartido. En este sentido, Mariana de Gracia destacó que las políticas públicas están impulsando avances hacia la igualdad en el campo. Reivindicó el papel clave de las administraciones locales como engranajes imprescindibles del cambio, capaces de traducir esas medidas en acciones resolutivas, adaptadas a las realidades de cada territorio.
Lola Martín Morcillo, de FADEMUR, recordó que, pese a los avances, la desigualdad sigue muy presente en los pueblos. “El feminismo no es una imposición ni una etiqueta: es el camino hacia una verdadera colaboración entre géneros, una herramienta para construir justicia desde el territorio”, afirmó. Porque, como se repitió en varias ocasiones durante el foro, las oportunidades están ahí, pero hay que saber defenderlas y hacerlas crecer.
Mirar el futuro con políticas justas
La mesa concluyó con una idea compartida: el desarrollo del medio rural no será completo ni sostenible sin la igualdad real entre mujeres y hombres. Una igualdad que no puede quedarse en discursos simbólicos, sino que requiere datos, recursos, legislación y formación constante. Porque, como se remarcó durante el debate, las mujeres no solo están en el campo: son protagonistas activas del presente y están construyendo el futuro rural con visión y compromiso.