1

“La agricultura también se construye con ingenieras”

Sonia Marín Martínez, ingeniera agrónoma y Product Promoter Junior en Sakata Seed Ibérica, reivindica el papel femenino en el sector agroalimentario desde su trabajo en la mejora vegetal.

Por Marga López Polo, periodista agroalimentaria

En el Día Internacional de la Mujer en la Ingeniería, la voz de Sonia Marín Martínez pone rostro a una generación de mujeres jóvenes que han encontrado en el campo un lugar de innovación, compromiso y futuro. Desde su puesto en Sakata Seed Ibérica, esta ingeniera agrónoma de 31 años recorre zonas de cultivo, evalúa variedades y trabaja junto a agricultores y genetistas para encontrar la mejor adaptación de los productos hortícolas al mercado. Nos cuenta su historia, sus motivaciones y cómo vive su día a día en un entorno técnico que todavía necesita más referentes femeninos.

¿Tenías claro desde siempre que querías estudiar ingeniería agronómica?

No. De hecho, en su momento dudaba entre estudiar enfermería o ingeniera agrónoma. Son dos cosas muy distintas, pero me interesaban ambas. En realidad, no conocía bien la carrera ni lo que hacía una ingeniera agrónoma, aunque tenía un primo que lo era. No fue hasta la adolescencia, gracias a unas jornadas de la Universidad de Cartagena en mi instituto, cuando empecé a interesarme. Hablé con mi primo, investigué un poco más… y al final, tras hacer la selectividad, me decidí por la ingeniería.

¿Qué fue lo que más te sorprendió al empezar la carrera?

Las salidas tan distintas que tiene. No me imaginaba que una misma formación pudiese llevarte a tantos caminos: puedes hacer proyectos, trabajar en campo, dedicarte a la industria, a la mejora, al marketing técnico… Hay muchas opciones, y eso me encantó.

¿Crees que es una carrera todavía poco conocida entre los jóvenes?

Sí, completamente. Muchos la asocian solo con trabajar en el campo, sin darse cuenta de la magnitud que tiene. No saben que la agricultura también se transforma desde la tecnología, desde el laboratorio, desde el desarrollo de nuevas variedades… Y que todo eso necesita perfiles técnicos muy preparados.

¿En qué consiste tu trabajo en Sakata Seed Ibérica como Product Promoter Junior?
Estoy en el departamento de Desarrollo de Variedades. Lo que hacemos es probar nuevas variedades que nos llegan desde el área de genética. Las ponemos en distintos ensayos con agricultores y las evaluamos para ver en qué zonas, condiciones o momentos encajan mejor. Es decir, ayudamos a ubicar cada variedad según su potencial. Mi puesto está entre el trabajo del genetista y el del equipo comercial.

¿Qué cultivos manejas principalmente?

Ahora mismo trabajo sobre todo con brássicas: coliflor, brócoli, coles… Hasta hace poco tenía más productos, pero recientemente he promocionado y ahora me centro más en esta línea.

¿Estás mucho en campo, entonces?

Sí, casi todo el día. Visito ensayos, hablo con agricultores, recojo sus valoraciones… Paso por muchas zonas: sobre todo Murcia, pero también Albacete, Granada, Navarra o Portugal. En verano, por ejemplo, nos movemos a zonas de altitud como la sierra de Almería o de Granada.

¿Qué es lo que más te apasiona de tu trabajo?

El contacto con el aire libre, sin duda. Y también el proceso: ver una variedad desde que llega por primera vez —cuando aún no tiene ni nombre comercial— hasta que se lanza al mercado. Ese proceso puede durar siete años y es como ver crecer un hijo. Me hace mucha ilusión formar parte de eso.

¿Qué mensaje le darías a una chica joven que se está planteando estudiar ingeniería agronómica?

Que se anime, que no tenga miedo. Es una carrera muy versátil, con muchas salidas y muchas posibilidades de desarrollo. El sector necesita profesionales comprometidos, preparados y con ideas nuevas. Y también necesita más mujeres. Porque la agricultura no solo se trabaja con las manos: se construye también con muchas cabezas… y muchas de esas cabezas, afortunadamente, somos mujeres.