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“La conciliación es clave: cuando estoy con mis hijos lo disfruto y cuando estoy en el trabajo lo doy todo”

Ayer se celebró el Día de la Mujer Rural y desde MujerAGRO, seguimos dando a conocer testimonios de mujeres rurales y agroprofesionales, para conocer su realidad de primera mano. 

Por Míriam Pérez Mena, periodista especializada en política agroalimentaria e igualdad. (@mperezmen).

En este caso, es el turno de Eva María Fernández Alberto, Presidenta de la Cooperativa Los Pastoreros, premio Juventud de los V Premios MujerAGRO y una de las presidenta de cooperativa agroalimentaria más joven de nuestro país, también se la conoce por “la ganadera de las botas rojas”.

Es madre de dos niños y compagina su labor de presidenta con la maternidad, una tarea nada sencilla y que afecta a todos los ámbitos de su vida: física y mental, aunque los resultados son muy gratificantes.

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Así nos lo cuenta:

¿Qué ha supuesto para ti el reciente premio que se te ha concedido por parte del Jurado de los Premios MujerAGRO?

Es una ilusión muy grande recibir un premio en el que se reconoce tu trabajo diario y lo que supone estar al frente de una cooperativa, en un papel que tradicionalmente ha sido masculino pero que ahora desempeño yo y que ha habido un gran cambio. Y además, de esta manera se está reconociendo el papel de la mujer y como nos cuesta el doble llegar a las cosas, muy agradecida

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Eva María Fernández, Los Pastoreros.

Cuéntanos, desde tu experiencia del día a día, ¿en qué situación se encuentra el sector actualmente?

Está el tema delicado, por la falta de lluvia, los agricultores de nuestra zona de la Vega Granada no están sembrando ni maíz, ni alfalfa, ni avena, que es la materia prima con la que alimentamos a nuestros animales y lo estamos pasando regular.

A nivel económico debido a la subida de las materias primas, porque en nuestra actividad además de producir leche, también la envasamos y la comercializamos… han aumentado todos los costes:mano de obra, electricidad, envases, etc y tenemos que ir sorteando las dificultades para salir adelante. 

Para que nuestros lectores conozcan un poco más, ¿Cuál es el origen, las características y los servicios de la Cooperativa que presides?

La cooperativa “Los Pastoreros”, nació en 1967 y su principal actividad era agrícola.  En los años 70 se tomó la decisión de ampliar el negocio y comprar ganado, concretamente, vacuno de leche y desde entonces hasta ahora ha sufrido varias crisis y cambios, tanto positivos como negativos. 

En los últimos 4 años, la tercera generación familiar de los socios fundadores hemos tomado el mando y estamos trabajando para resurgir la marca con nuevos productos en catálogo como: postres, yogures, quesos, etc. Todo fabricado a partir de nuestra materia prima que es la leche, con el fin de abrirnos camino en el mercado.

¿Qué papel ha jugado la mujer en este desarrollo y evolución de la cooperativa?

Desde los años que se inició la cooperativa, el papel de la mujer siempre ha sido fundamental. La mujer ha trabajado en todos los ámbitos que han sido necesarios y nunca se le ha excluido ni en el campo, ni en la industria, ni en la labor social… Aunque, sí que es cierto, que no se le ha reconocido en los puestos de responsabilidad hasta hace 4 años cuando surgió un nuevo consejo rector. 

Actualmente de los 5 miembros, 2 somos mujeres y una de ellas es la presidenta, que soy yo. De esta manera, hemos cambiado el sistema organizativo y se ha enriquecido el proceso de toma de decisiones. 

Aunque, somos conscientes, que muchas veces somos nosotras mismas a veces las que nos autoboicoteamos debido a la mochila personal que tenemos a la espalda. Pero en general, las mujeres dentro de Los Pastoreros, aportamos ideas junto a nuestros compañeros y somos decisivas a la hora de tomar decisiones.

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Como una de las presidentas de Cooperativas más jóvenes de España, ¿Cómo valoras tu experiencia y qué dificultades te has encontrado durante el camino?

Los primeros años fueron bastante complicados, coincidió con la época de la pandemia del  COVID-10. Me nombraron en septiembre de 2019 y en marzo de 2020 el confinamiento, apenas me dio tiempo a asentarme y tuve que apagar fuegos imprevistos y a los que nunca nos habíamos enfrentado.

Los primeros años fueron muy complicados debido a esta situación y además, al hecho de mi papel como madre de 2 niños, que se llevan 15 meses de diferencia y cuando acepté el cargo, el pequeño tenía 3.

Debido a esta doble responsabilidad en casa y en el trabajo, muchas veces me he sentido una impostora, porque mi mente lucha entre ambas ausencias: si falto en una siento que le fallo al otro y al revés, y es un poco difícil a nivel psicológico.

La conciliación y la organización son clave en mi vida y en la de toda mujer rural. Cuando estoy con mi hijo le doy lo mejor y cuando estoy en el trabajo lo disfruto y me llena mucho. Como presidenta, he detectado varios indicios de que somos una cooperativa anticuada, pero que poco a poco se están aplicando cambios para salir adelante y superar retos. 

Tras este testimonio tan real ¿Qué le dirías a las mujeres agroprofesionales y/o rurales que se dedican o se quieren dedicar al sector?

Les diría que el camino es difícil, pero que todos los trabajos tienen dificultad. No podemos pensar que por que sea el campo es más complicado que otros sectores. 

Pero si algo hay positivo es que cuando voy a mi ganadería y veo a mis animales y llevo a mis niños a que disfruten con sus vacas, me doy cuenta de que la conciliación es posible, a pesar de las dificultades. Y sobre todo, que trabajar en el sector me llena y eso es lo más importante para mí y  el bonito sentimiento que me impulsa a seguir adelante.

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